5 consejos para crear una estructura de archivos organizada como un profesional.

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Las buenas prácticas en la estructura de carpetas quizá no sean lo primero en lo que piensas cuando trabajas solo o con pocos activos, pero en equipos grandes y proyectos complejos, una organización eficaz puede ser clave para tu flujo de trabajo. De hecho, una buena jerarquía de carpetas ahorra tiempo, esfuerzo y frustración, al facilitar tanto el almacenamiento como la localización de archivos.

Como expertos en gestión de activos digitales, hemos visto muchos enfoques diferentes. En nuestra experiencia, una estructura piramidal funciona bien para equipos de cualquier sector. Aun así, si encuentras otro método que encaje mejor con tu equipo, adelante. La clave del éxito es la consistencia.

Aquí tienes algunos consejos para aplicar buenas prácticas y sentar una base sólida:

1. Espacios, guiones y guiones bajos… ¡qué dilema

Si alguna vez has hecho clic en un enlace y has visto una URL llena de símbolos raros, ya sabes cómo algunos sistemas gestionan los espacios. En resumen: la tecnología y los espacios no siempre se llevan bien.

Puede que no tengas problemas al guardar archivos con espacios en tu ordenador, pero al subirlos a un servidor o a un sistema DAM, pueden surgir complicaciones. No todos los sistemas operativos interpretan los espacios igual, lo que puede provocar errores, archivos corruptos o incluso inaccesibles.

Por eso, muchas convenciones recomiendan usar guiones o guiones bajos en lugar de espacios: es más limpio y seguro.

Dicho esto, los espacios mejoran la legibilidad, especialmente para personas con dislexia o dificultades visuales. Además, muchos sistemas actuales ya los gestionan correctamente. Si tu equipo prefiere usarlos, es válido, pero ten en cuenta posibles incompatibilidades en otros entornos.

También conviene evitar poner caracteres especiales al principio del nombre de una carpeta (como “_” o “-”) para forzar que aparezca arriba. Aunque es un truco habitual, puede generar confusión. Por ejemplo, alguien puede no encontrar “_Proyectos” donde espera “Proyectos” y crear una carpeta duplicada.

La mejor solución: definir una convención de nombres clara y aplicarla siempre.

2. Evita nombres demasiado genéricos o redundantes

Una buena práctica es evitar carpetas que se solapen entre sí.

En lugar de crear categorías duplicadas, define carpetas claramente diferenciadas y organiza el contenido mediante subcarpetas.

Por ejemplo, si tienes una carpeta “Imágenes” y otra “Personas”, no es recomendable duplicar archivos en ambas. Mejor eliminar una o integrar una dentro de la otra.

Los nombres generales son útiles, siempre que se acompañen de una estructura interna más específica. Así será más fácil encontrar archivos y saber dónde guardar nuevos.

3. Diseña una estructura de subcarpetas (y crea plantillas, aunque estén vacías)

Aquí es donde la organización pasa de ser un proceso a convertirse en un arte.

Cuando crees nuevas carpetas, no te limites a lo inmediato: planifica toda la estructura desde el principio. Esto te ahorrará tiempo, evitará confusiones y mantendrá todo ordenado.

Si ya trabajas con una estructura estándar, replícala en nuevas carpetas.

También puedes crear plantillas: conjuntos de carpetas vacías que sigan tu estructura ideal. Así podrás copiarlas rápidamente en nuevos proyectos en lugar de crearlas desde cero.

Por ejemplo, dentro de una carpeta “Proyectos” podrías incluir siempre subcarpetas como: “Arte final”, “Layouts”, “Fuentes” y “Textos”.

Eso sí, asegúrate de que todos sepan que son plantillas, para evitar que se utilicen como carpetas activas.

4. Haz limpieza

A veces cuesta eliminar estructuras desordenadas: por respeto a quien las creó o porque reorganizar todo parece una tarea titánica.

Pero una estructura caótica genera problemas para todo el equipo y sienta un mal precedente.

Lo recomendable es empezar de cero: reorganiza los archivos existentes según la nueva estructura y establece una fecha límite tras la cual el sistema antiguo pase a ser solo de lectura o se elimine.


5. Sé flexible

Organizar carpetas tiene su técnica, pero también debe adaptarse a la evolución tecnológica.

Cada vez más herramientas automatizan la organización y reducen la dependencia de estructuras manuales. Por ejemplo, soluciones como Extensis Connect permiten encontrar archivos rápidamente gracias a etiquetas inteligentes generadas por IA, independientemente de cómo estén organizados.

Aun así, una estructura clara sigue aportando orden, tranquilidad y facilidad de uso, especialmente cuando se trabaja en servidores o en entornos compartidos. También ayuda a que todo el equipo sepa exactamente dónde guardar y encontrar los archivos.